Para las parejas que lo hicieron todo bien, ha sido doloroso y bastante desconcertante...
Porque se supone que los hijos llegan.
Y por muchos ciclos que controlen, la buena noticia nunca llega.
Durante años, todo el mundo señaló a los sospechosos de siempre.
- Unos culpaban a su edad...
- Otros culpaban al estrés...
- Y muchos daban por hecho que, sencillamente, aún no estaba escrito.
Pero, entre bastidores, los investigadores estaban descubriendo algo distinto.
Descubrieron que, en aproximadamente la mitad de estas parejas, el problema no estaba en ella en absoluto.
Sino en él, de una forma de la que a la mayoría de los hombres nunca les han hablado.
